Existen matrimonios que experimentan un desierto de falta de amor, cariño, tiempo, escucha, cercanía, atención, interés, en muchos matrimonios este conflicto nace no por falta de amor pero si por exceso de orgullo, indiferencia, falta de prioridad, interés etc., es por eso que podemos decir que muchos matrimonios tienen “hambre de amor”, del amor que nos recuerda San Pablo (1 Corintios 13,4-7)
El amor es paciente, es bondadoso
El amor no tiene envidias, no es presumido ni orgullosono se comporta con rudez,
no busca su propio interés, no se irrita ni lleva cuentas del mal..
No se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad,
todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.
Desde la ciencia y la fe se puede entender que ante las necesidades emocionales también repercute en la parte espiritual de la persona, no basta con que el matrimonio salga a pasear, divertirse a convivir, necesita un alimento especial y exclusivo que alimente y nutra su corazón y su relación con Dios.
¿Cómo saber si tu matrimonio tiene hambre de amor?
11-Si se deja de hablar desde el corazón, dejaste de conectar con tu cónyuge, dejas de expresar los sentimientos más sinceros, amorosos y trascendentes.
2.-Se vive por cumplir, no por ser parte, te olvidas de ser complemento de tu ónyuge, de ser una sola carne y buscar el bien común.
3.-Las heridas que se llevan en el alma se las guardan en lo más profundo de su corazón, no se ocupan de sanarlas y que en cualquier momento de la interacción conyugal, se puede tocar esa herida y la reacción será a la defensiva, confundiendo mentalmente que quien te ha herido es tu esposo (a)
4.-El cansancio imposibilita la interacción conyugal, el exceso de trabajo o el vivir denuna manera tan rapido, al grado de agotar demasiado el cuerpo y no tener energías, ni ánimos para convivir con su cónyuge, el exceso de cansancio ha llevado a distanciar a los cónyuges.
5.-El orgullo y la soberbia, dos grandes sentimientos silenciosos que van destruyendo poco a poco tu matrimonio, cuando por orgullo o soberbia dejas de convivir con tu cónyuge, estás atentando con algo sagrado como lo es el “Sacramento del matrimonio” el cual tú libremente aceptaste custodiar y velar por esta unión.
Ahora tienes nuevamente presente que vivir en matrimonio es vivir juntos y caminar con el alma en la misma dirección, recuerda que el matrimonio es un camino de santidad, hoy Dios te hace este llamado para que con tus actos seas parte del plan de salvación, al que Dios se entregó por amor. Eso que hoy puede resonar en tu mente y tu corazón, hazlo oración y preguntale a Dios ¿Señor, qué me quieres decir con esto que siento?
Y como decía San Pío de Pietrelcina: Ora, espera y no te preocupes
“El amor verdadero, es el reflejo del amor de Dios”
Blanca Gutiérrez
Psicóloga Católica



