Es muy común que al iniciar un nuevo año, te motives y entusiasmes en hacer
nuevos propósitos, metas y poner expectativas. Soñamos con lograr las cosas que
anhelamos, ser mejores, perdonar, disfrutar más la vida, cuidar nuestra salud,
cambiar nuestro aspecto físico, conocer lugares etc.,
Sin embargo, poco reflexionamos sobre algo fundamental: ¿cómo está nuestra
salud mental y emocional para poder sostener esos cambios?
Nuestra salud integral es de vital importancia para todo aquello que deseamos
lograr, así también es necesario atender lo que sucede en nuestro interior:
pensamientos, emociones, heridas, miedos y esperanzas etc.,. La salud mental no
es un lujo, es una necesidad básica para vivir en plenitud.
Un año nuevo con el corazón en orden
Se muy consciente de no iniciar el año con cargas pasadas, porque muchos llegan a
enero cargando el cansancio del año anterior, duelos no resueltos, conflictos
familiares, frustraciones o sentimientos de soledad, pretender iniciar con energía y
entusiasmo sin atender estas cargas, es como querer correr con una mochila o
costal lleno de piedras.
Muchas personas si saben que llevan una carga y lo aceptan, pero no saben como
resolverlo, ni cómo soltarlo, cuando reconoces esto nos habla de valentía y amor;
valentía porque estás aceptando que llevas muchas cosas en tu interior que no te
han permitido disfrutar de tu vida y no de las personas que quieres y es un acto de
amor porque sabes que debes hacer algo para estar mejor y disfrutar de la vida que
Dios te ha regalado para amar y ser amado, recuerda que uno de los propósitos es
ser feliz y ante eso eres cien por ciento responsable de lograrlo, y todo dependerá
de que te decidas a hacerlo.
Como dice la Palabra de Dios:
“Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré” (Mt 11,28).
Cuidar la salud mental es también permitir que Dios entre en nuestras heridas para
sanarnos.
ANTE LOS CAMBIOS, SÉ REALISTA NO TE SOBREEXIJAS
Con frecuencia iniciamos el año imponiéndonos metas rígidas o poco realistas:
“debo poder con todo”, “no puedo fallar”, “ahora sí lo debo lograr”. Estas ideas
generan ansiedad, culpa, decepción, sufrimiento y frustración cuando ves que no lo
estas logrando y esto puede terminar en una depresión.
La psicología y la fe nos enseña que los cambios verdaderos se logran de manera
progresiva y compasiva.
Un propósito saludable podría ser:
● aprender a escuchar tus emociones
● pedir apoyo cuando lo necesitas
● mejorar tus relaciones
● trabajar tus heridas del pasado
● resolver las situaciones que no te dejan avanzar
● cerrar etapas del pasado
● poner límites sanos
● perdonar, amar y servir
● crear un ambiente sano
Buscar ayuda también es un acto de fe
A veces se piensa que quien cree en Dios no debería sentirse triste, ansioso o
confundido. Pero la fe no elimina las luchas emocionales; lo que hace es darnos
esperanza y sentido en medio de ellas.
Dios también sana a través de personas, procesos y herramientas profesionales. La
terapia, el acompañamiento espiritual y la oración no se oponen, se complementan
para una sanación integral.
Como dice el libro de los Proverbios:
“En la multitud de consejeros está la sabiduría” (Prov 11,14).
Qué este año sea para tí un año de oportunidades para lograr tu bienestar integral,
de mente, cuerpo y alma.
Blanca Gutiérrez
Psicóloga catolica





