BASTA DE PRETEXTOS

El primer paso para el cambio está ser conscientes de algo estamos haciendo mal. Pero, una vez que se reconoce el error, ¿cómo dar el siguiente paso? Muchas veces los vicios están tan arraigados en nuestra vida diaria que dejarlos implica un esfuerzo especial de nuestra parte.

No basta con desear el cambio; es necesario comprometerse a trabajar en él. Todos quisiéramos lograr el premio sin esfuerzo, olvidándonos que es ley de la vida que, aquel que quiera llegar a la cima, se cansará y luchará en el camino. Dios puede hacer milagros, pero no suple tu esfuerzo.

Los griegos nos enseñan este principio en el Mito de Heracles. Se cuenta que, al pasar de niño a joven, este héroe medita sobre lo que elegirá para su futuro: vida de vicio o de virtud. Se le presentan dos mujeres y dos ofertas.

La primera, muy atractiva y seductora: “Te veo indeciso. Si me tomas por amiga, te llevaré por el camino fácil, vivirás sin conocer dificultades, no te preocuparás de guerras ni trabajos”. Heracles pregunta su nombre, y ella responde: “Mis amigos me llaman felicidad; pero los que me odian, me llaman maldad”.

La otra mujer, de aspecto muy femenino, con presencia fina y agradable, le dice: “Si orientas tu camino hacia mí, ejecutarás nobles hazañas. No te engañaré; los dioses no conceden nada a los hombres sin esfuerzo. Si quieres que tus amigos te estimen, tienes qué hacerles favores; si quieres que alguna ciudad te honre, tienes qué servirla; si crees que debes enriquecerte con el ganado, debes preocuparte por este; si quieres adquirir fuerza física, tendrás que acostumbrar tu cuerpo a someterse a la inteligencia, y entrenarlo a fuerza de trabajos y sudores”.


HERACLES ELIGIÓ LA VIRTUD.

Algunos vemos nuestro pasado con dolor y nos anclamos en él pretextando que no podemos cambiar. El pasado ya pasó, y es locura intentar que sea diferente. Pero siempre es posible cambiar nuestro futuro. Martin Seligman afirmó que el error de la Psicología del Siglo XX fue creer que a la gente la empuja el pasado, en vez de pensar que a las personas nos jala el futuro.

Para lograr mejorar en cualquier aspecto de nuestra personalidad, es necesario ponernos metas, exigirnos un esfuerzo extra para sustituir nuestros malos hábitos por buenos.

Aplícate, pues, en ello, sin pretextos. Un pretexto es una razón falsa que se da para hacer o dejar de hacer algo. Los triunfadores hacen que las cosas pasen; los perdedores, en cambio, dejan que las cosas pasen.


Lupita Venegas

Psicóloga

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